Los imanes de neodimio son extremadamente potentes para su tamaño, y por eso mismo requieren un manejo responsable. La mayoría de los accidentes ocurren por exceso de confianza: dos piezas que se “disparan” entre sí, un imán que se rompe al golpear, o un descuido cerca de niños o dispositivos sensibles. Con estas reglas básicas, vas a poder trabajar y almacenarlos de forma segura.
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Mantené distancia entre imanes potentes: si los acercás sin control, pueden cerrarse de golpe y pellizcar fuerte.
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Protegé tus manos: para imanes medianos/grandes usá guantes cuando los separás o alineás.
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Usá protección ocular cuando corresponda: un imán puede astillarse por impacto y lanzar fragmentos.
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No los dejes al alcance de niños: son peligrosos por pellizcos y, si se ingieren, pueden causar lesiones graves.
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Evitá golpes y caídas: el neodimio es duro pero frágil, y puede partirse o dañarse el recubrimiento.
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Cuidado con la electrónica: mantenelos lejos de celulares, discos, tarjetas con banda magnética y equipos sensibles.
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Atención con marcapasos e implantes: personas con dispositivos médicos deben mantener distancia y consultar indicaciones profesionales.
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Separá y guardá con separadores: cartón, plástico o espaciadores ayudan a evitar choques y a controlar el contacto.
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Evitá humedad y condiciones agresivas: si el recubrimiento se daña, puede aparecer corrosión con el tiempo.
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Planificá el montaje: si hay vibración, movimiento o carga crítica, combiná imán + sujeción mecánica (tornillos, soportes, topes) para mayor seguridad.

Trabajar con imanes de neodimio es simple cuando se respetan estas precauciones. Si tenés dudas sobre qué tamaño o formato es más seguro para tu aplicación, consultanos y te recomendamos una opción adecuada.
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